mañana arranca el congreso mundial de psiquiatria
Estigmas y salud mental, un combo que afecta la reinserción social
En una jornada internacional sobre el tema, ayer se debatió sobre los problemas para que los pacientes psiquiátricos puedan, por ejemplo, volver al mercado laboral.
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El dato sorprende y preocupa. Según una encuesta realizada en la ciudad Buenos Aires a 1.250 personas, a uno de cada cuatro porteños no le gustaría trabajar con alguien que padece esquizofrenia. Y una cantidad similar de personas supone que los esquizofrénicos son violentos y peligrosos para el resto de la sociedad; incluso, dijeron que no tendrían como amiga a una persona con esquizofrenia.
El estudio, publicado en la revista Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, reveló un dato que saca a la luz el problema del estigma con el que tienen que convivir los pacientes psiquiátricos; algo que no ocurre sólo en la Argentina, sino que tiene alcance mundial. Para crear conciencia sobre este tema, ayer se realizó en la Legislatura porteña la Jornada “De la lucha contra el estigma hacia la lucha a favor de la recuperación”, que contó con la participación de dos de los expertos internacionales más comprometidos con este tema, Graham Thornicroft, de la Universidad de Oxford, y Ezra Susser, profesor de Psiquiatría y Epidemiología de la Universidad de Columbia. Fue el preámbulo del Congreso Mundial de Psiquiatría, que arranca mañana en Buenos Aires.
Mala fama. Para el psiquiatra Eduardo Leiderman, responsable del sondeo porteño y coordinador de consultorios externos del Proyecto SUMA, “la discriminación no es sólo un bien argentino. Es un mal global que funciona parecido en todos lados. En un primer momento, ciertas personas suelen ligar la enfermedad mental a un estereotipo. Así, pueden afirmar que el paciente es peligroso, ladrón o violento. Después, lo ubican dentro de un grupo distinto al sector mayoritario y, al final, comienzan a discriminarlos, a negarles derechos”. Y agregó: “El estigma que condena la esquizofrenia profundiza el problema psicológico. La discriminación puede tomar varias formas, desde negar un trabajo hasta negar todo contacto. Eso aumenta el aislamiento social de la persona, disminuye su autoestima y puede afectar el tratamiento”.
Por su parte, José Lumerman, director del Instituto Austral de Salud Mental de la provincia de Neuquén, aseguró: “Hay un miedo que se genera en la comunidad, básicamente por desconocimiento. La palabra psicosis, por sí sola, genera temor. Y eso alcanza a la familia del paciente y hasta a él mismo”. El psiquiatra Gustavo Lipovetzky, director del proyecto SUMA y miembro internacional de la American Psychiatric Association, señaló otro lugar donde se asienta el estigma: “A veces, las palabras pueden nombrar cosas. Otras, actuar como estigmas discriminatorios. Es común asistir a insultos como: ‘¡Sos un bipolar!’ o ‘¡No seas esquizofrénico!’. Quienes los dicen, quizás no tengan conciencia de que están realizando un acto discriminatorio. Pero lo hacen. Y esa vulgarización de términos psicológicos ayuda poco y nada”.
Roxana Amendolaro, del Inadi, participó del encuentro en la Legislatura que buscó aunar esfuerzos y fijar criterios comunes para mejorar la vida de los pacientes. “El estigma social de la ‘locura’ es una construcción colectiva que no define lo que una persona es. Nos habla solamente de un acontecimiento transitorio que afecta parcialmente la vida. Con el apoyo necesario esa misma persona puede llevar adelante su vida y ejercer su derecho a trabajar, votar, tener hijos o lo que considere lo mejor para sí misma”, concluyó.



17/09/11 - 04:27